Gas natural y la transición sostenible: el camino hacia la movilidad con menor impacto ambiental

Published on November 25, 2024
 

Diego Goldin, alumni de San Andrés, ingeniero electromecánico, es un experto en turbinas de gas, motores vehiculares y evaluación de proyectos de petróleo y gas. Hoy está a cargo de la dirección ejecutiva de NGV Global, la principal organización mundial de gas natural vehicular, que agrupa a cámaras internacionales, incluida la Cámara Argentina del GNC; nos brindó la siguiente entrevista:  

¿Cómo crees que podemos distinguir entre los ciclos naturales del clima y los eventos extremos provocados por la actividad humana en el contexto del cambio climático?

Básicamente los cambios antropogénicos deben ser medidos en períodos más largos. De un año a otro no pueden considerarse cambios climáticos permanentes. Se deben especificar también las condiciones de base. Hay muchos especialistas que hablan de períodos calientes y períodos fríos, por lo que cambia mucho si se considera de base uno u otro. Por ejemplo, un evento como el retroceso de los glaciares se considera causado por el cambio climático, pero para saber si es antropogénico o no habría que averiguar si sucedió antes y bajo qué condiciones, que seguro no fueron causadas por el hombre.

Tu consultora lleva más de 40 años trabajando en el transporte sustentable. ¿Qué avances has visto en la industria para mitigar efectos contraproducentes en el ambiente y qué desafíos aún quedan por resolver?

No es la primera vez en la historia que se producen cambios en los medios utilizados para movilidad a raíz de los problemas ambientales y sanitarios producidos por los medios de movilidad existentes. El primer cambio grande se registró a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. En esa época, en las grandes ciudades el transporte era básicamente mediante caballos, que movían carruajes y tranvías. Alrededor de 1895, en la ciudad de Nueva York se debían retirar mil toneladas diarias de estiércol dejadas por los caballos y otros animales usados como tiro. No hace falta resaltar que estos residuos dejados por los animales de tiro traían entre otras cosas suciedad, olores y enfermedades de todo tipo. 

 La adopción de buses y tranvías a vapor primero y luego con motores de combustión interna hacia 1905 vinieron a solucionar estos graves problemas urbanos y por ello se aceleró su adopción. 

 El problema ambiental equivalente de las grandes ciudades en la actualidad afecta principalmente a la calidad del aire con el agregado además de niveles de ruido muchas veces insoportables.  La tecnología de los motores evoluciona constantemente, y cumplen con exigencias ambientales cada vez más estrictas. Esto es más cierto sobre todo en países centrales aunque no tanto todavía en países en desarrollo. 

 El transporte masivo de personas y carga se ha desarrollado principalmente en base a motores diesel debido a que es posible desarrollar con ellos mayor potencia y con mayor eficiencia.   Estos motores producen, no obstante, diversos efectos adversos. En el escape de los vehículos diesel se emite material particulado (partículas de diverso tamaño en el escape, muy dañinos para la salud), óxidos de nitrógeno que es precursor de la lluvia ácida y además trae problemas de asma en la población, óxidos de azufre (lluvia ácida), hidrocarburos pesados sin quemar que son cancerígenos y algunos gases tóxicos y/o venenosos. Son además motores que generan mucho ruido. Los vehículos livianos movidos por gasolina, por su parte, también emiten gases tóxicos en cantidades que tienen relación con la tecnología del motor y de los combustibles pero que pueden ser muy dañinos para la salud también. 

 Los países centrales han desarrollado normas de emisiones cada vez más estrictas para reducir el impacto de las emisiones vehiculares. En la Unión Europea, por ejemplo, la norma obligatoria es la llamada EURO VI y se está redactando ya la versión Vii. Argentina, lamentablemente no está al día con la última tecnología obligatoria de control de emisiones y solamente se ha adoptado en forma reciente la versión EURO V para los vehículos nuevos.

 Argentina hace 40 años comenzó a desarrollar el uso de gas natural como combustible alternativo a los derivados del petróleo. En 1984 se comenzó a implementar el programa de GNC en el transporte como medio de aprovechar las grandes reservas descubiertas en Neuquén y que estaban siendo venteadas por falta de demanda. Este programa logró varios éxitos a nivel local y global. En el plano ambiental, se canalizaron los venteos de gas, que tenían un efecto negativo en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y además se sustituyeron muchas toneladas equivalentes de petróleo que fueron reemplazadas por el gas. Argentina, por otra parte, demostró al mundo que era muy factible que el GNC reemplazará masivamente a los líquidos, en forma limpia y sostenible. Es tan así que nuestro país lideró la industria del gas vehicular a nivel mundial por al menos 20 años. A principios del siglo XXI más del 30% del equipamiento de abastecimiento de GNC (Gas Natural Comprimido) en el mundo era fabricado íntegramente en nuestro país.

 Lamentablemente, ciertas políticas de precios de combustibles evitaron que se reemplazará el gasoil, y todos los éxitos se lograron en el reemplazo de naftas. Como el mundo se fue concentrando cada vez más en tratar de mitigar los efectos nocivos del transporte pesado diesel, el liderazgo de Argentina fue cayendo. En la UE y en USA, se fue desarrollando el uso de GNC y de GNL (Gas Natural Licuado, a -160 oC  ) en camiones, buses e incluso barcos. Hubo apoyo de los organismos internacionales y regionales para ampliar la infraestructura y favorecer la adopción de un combustible que se comprobó que reducía alrededor del 25% la huella de carbono, elimina casi por completo el resto de los contaminantes y bajaba el impacto sonoro a valores saludables. En la UE, el primer proyecto de implementación masiva fue el Blue Corridors Project de la UNECE.

 “The rapid increase in vehicle numbers has resulted in unacceptable levels of atmospheric pollution. In large cities, the transport share of air pollution represents up to 60-80% of all toxic atmospheric emissions, and with modern technologies it is quite difficult to achieve further substantial reductions in emissions from petrol and diesel engines. The substitution of alternative forms of fuel (especially gas) for petrol and diesel could play a significant role in cutting emissions.  

From the social point of view the implementation of the Blue Corridor project could not only lead to enhanced development of infrastructure along the corridors, but could also expand the gas market, improve the health and living conditions of populations and create new jobs.”

BLUE CORRIDOR PROJECT on the use of natural gas as a motor fuel in international freight and passenger traffic - UNITED NATIONS ECONOMIC COMMISSION FOR EUROPE

 En Argentina recién en 2018 logramos, con apoyo de dos de las principales fábricas de vehículos pesados (IVECO y SCANIA), de ADEFA y del gobierno de CABA, que el ENARGAS (ente regulador del gas) formara un grupo de trabajo con el que conseguimos redactar y aprobar las normas para permitir importar y fabricar unidades nuevas a gas en Argentina. Desde principios de 2019 ya se han vendido cerca de mil camiones y buses a GNC en el país. Son de uso urbano, interurbano e incluso de larga distancia, llevando insumos para la actividad petrolera de la Patagonia desde la Mesopotamia. En este año 2024 se han puesto en servicio también más de 50 colectivos a gas en varias ciudades. Tal como se ha visto en varios países del mundo, es esperable que el crecimiento sea rápido, ya que a los beneficios ambientales mencionados, se suman grandes beneficios económicos, sin necesidad de subsidios, y beneficios sociales ya que la población no sufre los efectos contaminantes y sonoros del transporte diesel.

 Con las reservas de gas natural convencional y no convencional en Argentina, ¿Cuál es el equilibrio necesario entre aprovechar estos recursos y asegurar una transición sostenible hacia energías renovables? ¿Qué desafíos regulatorios y tecnológicos ves para garantizar esa sostenibilidad?

Argentina tiene el segundo lugar mundial en reservas de shale gas (no convencional) solo detrás de China, cuyas reservas son mucho más difíciles de aprovechar por la gran profundidad a la que se encuentran. Tenemos para varios cientos de años de reservas. Ya no son una promesa, sino que son una realidad que ha cambiado la ecuación energética del País y permitirá un gran desarrollo económico cuando se implemente la exportación de GNL.

Quiero detenerme en el tema de la transición sostenible hacia energías renovables.

Yo estoy convencido, y lo repito en todos los foros en los que participó, de que la transición más factible y sostenible desde el gas natural fósil debe ser hacia el gas natural renovable RNG. Ese RNG o biometano que ya se utiliza masivamente en la UE y en USA permite asegurar un transporte neutro en carbono ya que elimina los pasivos ambientales de los residuos urbanos, agrícolas e industriales mediante su aprovechamiento y transformación en combustible de gran calidad que es totalmente intercambiable y combinable con el fósil. Se logra así que vehículos, infraestructura y personal no deban ser desechados ni cambiados, logrando resultados que ninguna otra alternativa permite. Los autos eléctricos, por ejemplo, dependen de minerías muy contaminantes y antisociales para sus baterías y además la electricidad se sigue generando en más de un 30% a nivel global mediante carbón. Definitivamente no son cero emisiones, mientras que los vehículos a biometano sí lo son, y están funcionando en este momento en muchos países. 

 Argentina está en el camino correcto, aumentando la cantidad de camiones, y sobre todo buses, a gas en las grandes ciudades, aprovechando las reservas de Vaca Muerta. Ya llegará el momento de ir mezclando gas renovable cuando esté disponible, con la ventaja de que se puede hacer en forma paulatina sin problemas.

 La tecnología está disponible, fabricada localmente o importada. El aspecto regulatorio se va construyendo, y un paso importante sería copiar las restricciones a vehículos diesel que ya ha implementado la unión europea, que no permite el ingreso a zonas densamente pobladas a unidades diésel (incluso que cumplen EURO VI) ni tampoco su operación en horas de la noche debido al ruido.  “La calidad del aire en las ciudades ha alcanzado niveles intolerables".Una de las soluciones para esta problemática es la transición de los autos eléctricos, diésel y nafta a Gas Natural Licuado, tendencia que ya está utilizándose en Europa y Estados Unidos.

¿Cómo imaginas que debe ser esa transición? ¿Qué barreras tecnológicas, regulatorias o económicas crees que deben superarse para hacer más viable esa transición a nivel global? ¿Cómo podría América Latina sumarse a esta tendencia?

En Argentina los vehículos eléctricos, especialmente los vehículos pesados enfrentan la problemática de la debilidad de la infraestructura eléctrica para su carga. En estos momentos se habla de que es potencialmente probable que la ciudad de Buenos Aires sufra cortes de electricidad en verano, aún sin el elevadísimo consumo que supondría el transporte eléctrico.

En cuanto al reemplazo de vehículos nafteros y diesel por vehículos a gas, Argentina ya está en marcha. En el sector vehículos livianos somos uno de los países con mayor índice de penetración del gas, con alrededor de 1,7 millones de autos a GNC. En el sector transporte de cargas y pasajeros como dije, hemos comenzado recién hace 5 años y hay un crecimiento sostenido con mucha aceptación de parte de los usuarios. Una ventaja que tiene Argentina es que la red de estaciones de servicio con GNC es muy amplia y extendida con cerca de 2000 en casi todo el país. El GNL será una herramienta más para el transporte de larga distancia, y para su uso como combustible naval. Obviamente será muy importante comenzar a desarrollar el GNL para crear una red que permita el transporte a nivel regional, alimentando a zonas donde no hay gas disponible. Un tema pendiente es la creación del Corredor Azul Latinoamericano a semejanza del de la UE.

¿Cómo crees que deberían colaborar los gobiernos y las empresas privadas para fomentar el uso del GNL en la movilidad urbana? ¿Qué políticas crees que son esenciales para acelerar esa adopción?

Los gobiernos deberían desarmar barreras regulatorias que al día de hoy impiden el abastecimiento de gas natural a vehículos habilitados en otros países. Por ejemplo, un camión a gas brasilero no puede abastecerse en Argentina, y viceversa. La decisión de fomentar un transporte limpio, económico, sustentable y seguro a gas depende solamente de la voluntad de unos pocos funcionarios de cada país. Los vehículos en sí, sus componentes y sus dispositivos de abastecimiento son los mismos.

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