
SHIVA: los aprendizajes de emprender desde cero
Cuando Santino Caffarone decidió crear Shiva, buscaba algo más que un negocio: quería demostrar que los snacks veganos podían ser tan ricos como saludables. En un mercado donde la alimentación consciente aún parecía sinónimo de resignación, Shiva nació para romper ese mito.
Como todo comienzo, el suyo tuvo obstáculos. “Al ser un emprendimiento alimenticio necesitábamos los registros RNE y RNPA, y eso era difícil sin una planta propia”, recuerda Santino. “La solución fue alquilar un espacio dentro de una planta habilitada. Esa decisión nos permitió empezar antes y crecer más rápido”. Fue una lección de ingenio: avanzar, incluso cuando las condiciones no son perfectas.
Los primeros meses fueron de pura dedicación. Producción manual, máquinas compradas de a poco y reinversión constante. “Arrancamos muy chicos, a pulmón. Quizás con más inversión inicial podríamos haber crecido más rápido, pero también aprendimos muchísimo en el proceso”, cuenta. Con cada paso, el emprendimiento fue encontrando su propio ritmo.
Hoy Shiva produce snacks naturales, sin conservantes ni aditivos, y ya exporta a Uruguay, consolidándose como una marca joven con una identidad clara: sabor, salud y compromiso ambiental. Detrás de cada producto hay una filosofía que combina propósito y disfrute, coherencia y trabajo artesanal.
“Lo más importante es animarse a empezar”, dice Santino. “El mejor momento para emprender fue hace cinco años; el segundo mejor momento es hoy. Y si algo no sale, hay que equivocarse rápido y barato, aprender y seguir”.
También aprendió a valorar la ligereza en los comienzos: “Al principio, lo ideal es tener una estructura liviana, con pocos gastos fijos. Si vendés más, ganás más; si vendés menos, no te fundís. Eso te da aire para sostenerte y crecer”.
De los primeros lotes hechos a mano a las ventas internacionales, la historia de Shiva es la de un crecimiento paciente, hecho de decisiones conscientes y convicción. Porque emprender —como él lo entiende— también es una manera de cuidar: a uno mismo, al entorno y al futuro que se construye con cada paso.
